El cierre del año 2025 confirma a la economía peruana como el referente de resiliencia en América Latina. Mientras los mercados globales han enfrentado altos niveles de volatilidad, los fundamentos macroeconómicos del Perú han permitido que el país finalice el periodo con indicadores que superan las expectativas iniciales de los analistas.
Solidez monetaria y baja inflación
Según el último Reporte de Inflación del Banco Central de Reserva (BCRP), el Perú cierra el año con una inflación anual de 1.8%, situándose firmemente dentro del rango meta y consolidándose como una de las más bajas del continente. Esta estabilidad ha permitido que las tasas de interés se mantengan en niveles competitivos, favoreciendo el dinamismo del crédito y la inversión privada.
Rentabilidad en un entorno resiliente
La combinación de una inflación bajo control y la fortaleza del Sol peruano —que se mantiene como una de las monedas menos volátiles de la región— ha generado un escenario favorable para la rentabilidad real de los activos locales. El crecimiento del PIB, proyectado en un 3.1% para el cierre de este ejercicio por instituciones como BBVA Research, ha impulsado sectores estratégicos como la minería y los servicios financieros.
Perspectivas para 2026
El panorama para el próximo año se percibe con optimismo cauteloso. La disciplina fiscal y el nivel histórico de Reservas Internacionales Netas actúan como un escudo ante posibles choques externos. Para los analistas del mercado, el «aterrizaje suave» de la economía peruana en este diciembre es una señal clara de que los fundamentos del país siguen siendo el pilar principal para la preservación y el crecimiento del capital en el corto y mediano plazo.
Lee el reporte completo del Banco Central de Reserva del Perú aquí.





